Yaiza Gorrín Rodríguez, concejala de Grupo Municipal Unidas Podemos, al amparo de lo dispuesto por el vigente Reglamento Orgánico del Pleno, somete a la consideración del Pleno de la Corporación la siguiente MOCIÓN.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Después de más de veinte años de migración a Canarias a través del mar por medio de barcas pesqueras, pateras, cayucos o lanchas neumáticas, la prensa digital en España abre sus noticias en este mes de julio repitiendo el mismo mensaje: “La ruta canaria mata, ha matado, se ha cobrado, las muertes se disparan, se perpetúa como la más mortal de acceso a España, a más de 2000 personas en seis meses”…

De las rutas más usadas para migrar en embarcaciones, la que tiene rumbo a Canarias por el Océano Atlántico duplica e incluso cuadruplica a las utilizadas en el Mar Mediterráneo. Según recoge Missing Migrants Project, muere una persona por cada veinte que intentan llegar por el Atlántico, aunque hemos oído de las que sabemos, que han llegado a morir todas las personas de una misma embarcación, o se han lanzado al mar numerosos cadáveres por el camino como único remedio para proseguir el viaje de las supervivientes que van restando en el intento. La cifra de muertes o desapariciones se ha convertido en una cifra dispar entre datos oficiales ofrecidos por las autoridades en costas africanas o españolas y las diferentes Organizaciones o Asociaciones de defensa de derechos humanos, cifra que puede triplicar esa cantidad total en 20 años en sólo uno como afirman en el caso del año 2006.

Las guerras y la pobreza son el denominador común de la acción desesperada que sitúa a una persona a armarse de valor para arriesgar su vida y la de sus seres más queridos como niños o niñas para cruzar el mar sabiendo los riesgos que conlleva. Las Nacionalidades se concentran en el Norte de África con países como Marruecos, Argelia, Niger, Mauritania, Burkina Faso, Senegal, Gambia,…pero también abarca resto del continente superando a veces a este con personas llegadas de Siria o Yemen, entre otros. No saber nadar no será impedimento a pesar que puedan morir ahogados o ahogadas para se lanzarse a recorrer 100 kilómetros de viaje de incertidumbre donde las circunstancias que lo acompañan se envuelven de frío, hambre, sed y terror pero con un halo de esperanza sabiendo que algunas personas sí lo consiguen. Llegadas y teniendo en cuenta que nuestras Islas generalmente no son destino sino un lugar de tránsito, circunstancia caracterizada por las malas condiciones y pocas oportunidades que se ofrecen, empieza otro viaje difícil con la “repatriación” a las puertas en todo momento y las condiciones inhumanas de los centros que les esperan si son interceptados en nuestras costas.

En Canarias en lo que va de año 2021, se habla de 15 mil personas llegadas por mar a través de embarcaciones, principalmente lanchas neumáticas, dejando un 2020 con un total de 23 mil migrantes contabilizados. Recogido en los mismos informes del Ministerio de Interior, mientras que en Península y Baleares la cifra de migrantes llegados por medio de embarcaciones no ha superado ni en los años más complicados la cifra anual aproximada de las 10 mil personas, Canarias, por el contrario ha tenido máximos como en el año 2016, triplicando esa cifra de personas migrantes llegadas por mar en cayucos y casi repitiéndose como ya hemos nombrado, el año pasado.

En cuanto a los lugares de estancia que se han ido adaptando durante estas dos décadas en nuestras Islas, la generalidad se resume en sus malas condiciones y vulneración sistemática de los derechos humanos, siempre caracterizado por la improvisación y lentitud que ha generado la falta de voluntad política sobre este asunto. En el año 2002 ya se denunciaba la situación de vulnerabilidad que se les daba al llegar en pateras a nuestras Islas. Fuerteventura y Lanzarote fueron escenario de detención y traslado de mujeres y hombres hasta los antiguos aeropuertos definido por Human Rights Watch como “un lugar pequeño (veinte por veinte metros) para mucha gente, entre 200 y 400 personas dependiendo del día, en donde no hay privacidad, donde no hay ventilación, donde no hay buenos baños, y donde no te puedes mover, todo esto para gente joven que ni siquiera ha cometido un crimen…”

Después de dos décadas seguimos igual:

Con el nuevo repunte de llegada de embarcaciones a Canarias que sucedió en el 2020 y estando en medio de la crisis sanitaria producida por el COVID, se tomó la decisión de alojar, como medida provisional y de emergencia, alrededor de 1800 personas migrantes en hoteles de Canarias que se encontraban cerrados por el COVID 19, decisión que obtuvo respuesta xenófoba afortunadamente de grupos minoritarios, pero lo que es más grave, de incluso partidos políticos.

Al poco tiempo de alojarlos en los hoteles, se empezó a dar traslado a nuevos Centros cedidos en diferentes localidades del archipiélago Canario.

En Gran Canaria se hacinaron durante tres meses a más de 2500 personas migrantes en el campamento creado en el muelle de Arguineguín, campamento provisional de acogida con una cifra máxima de 400 personas superado en un solo día con la llegada de hasta 1600 migrantes, para luego sacarlos y llevarlos a otros campamentos habilitados como:
Campamento en Barranco Seco, con capacidad de unas 800 personas que serían concentradas en no más de 23 tiendas de campaña en las Palmas de Gran Canaria.
En el CEIP León, con 630 plazas en las Palmas de Gran Canaria que nada más crearse recibió repulsa de algunos vecinos que llegaron a manifestarse y lanzar piedras al interior del centro.
El acuartelamiento del regimiento de infantería Canarias 50 en la Isleta, otro espacio de enormes muros y alambre de espino para 400 plazas alojadas en carpas donde vimos como las lluvias lo encharcaron con aguas fecales por su mal estado del alcantarillado del lugar.

En Tenerife, por otro lado, se sacaron de los hoteles y se recluyeron en el Campamento de Las Raíces con capacidad de 2000 personas, lugar de carpas en la tierra, frías, en condiciones meteorológicas con noches de mucho frío y lluvias habituales, y en el Campamento de las Canteras, otro campamento situado a las afueras de San Cristóbal de La Laguna para unas 1600 personas.
En el resto del Archipiélago, en la Isla de Fuerteventura está el campamento de El Matorral para unas casi 700 personas otro lugar de quejas por falta de alimentos y abrigos para resguardarse del frío de la noche.

El efecto de la migración en Canarias podría llenar páginas y páginas de datos en informes, pero a fecha de hoy no se ha sabido ofrecer una respuesta eficaz y rápida basada en la Defensa de los Derechos Humanos. Entendemos que esto es resultado de la continua improvisación, y que además de las condiciones del espacio físico, la masificación genera falta de control sobre esos centros, repercutiendo en las personas que se alojan allí. Podemos resaltar el caso denunciado en Mogán donde la Fiscalía está investigando agresiones sexuales y prostitución en un complejo de menores migrantes, donde además también se denuncia otras agresiones físicas o psíquicas como trato vejatorio aparejado a delitos de odio, contenciones físicas no justificadas, intimidación,…

Canarias ruta con más registros de llegada de embarcaciones: Aunque las rutas de entrada por mar de embarcaciones de personas migrantes se concentre en pocos puntos del territorio, siendo Canarias la de mayor número de llegadas, España en su conjunto debe participar en la acogida digna de estas personas. Es cometido de todas plasmar ese compromiso en un acuerdo de corresponsabilidad que haga equilibrado el reparto como una solución de acogimiento de las personas migrantes que llegan a nuestro país. Tenemos que generar capacidad de respuesta que supere la mera solidaridad de quienes quieran trasladarla. La corresponsabilidad es objetiva y obligada.

Por todo lo expuesto, se propone la adopción de los siguientes acuerdos:

ACUERDOS:

1º- Instar al Gobierno de España a crear la Conferencia Sectorial de migración de acuerdo con la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, generando corresponsabilidad interadministrativa entre todas las administraciones públicas, para crear ese órgano de cooperación multilateral entre el Gobierno de la Nación y los respectivos Gobiernos de las Comunidades Autónomas, y tomar medidas coordinadas cuyo objetivo sea alcanzar un acuerdo homogéneo y común que dé paso a acciones conjuntas eficaces que impidan que se vuelva a repetir hechos de masificación o hacinamiento de las personas migrantes, poniendo como valor políticas que hagan cumplir los derechos humanos.

2º- Establecer dentro de la organización y funcionamiento de la Conferencia Sectorial la integración en su composición, con voz pero sin voto, de actores sociales en materia de migración, así como su participación en los órganos que se creen dentro de la misma.