Yaiza Gorrín plantea en una moción instalar dos monolitos informativos en la ciudad, uno donde el matrimonio adquirió un piso y otro en el entorno donde estuvo la casa natal de Eduardo Westerdahl

La concejala lamenta que  pese a la enorme importancia” de estas figuras de la cultura de vanguardia en Canarias, apenas cuenten con reconocimientos en la ciudad donde él nació y murió y donde ella pasó gran parte de su vida

Las esculturas se financiarían con una partida consignada en los vigentes presupuestos del Cabildo de Tenerife para este fin

Yaiza Gorrín, concejala de Unidas Podemos (Izquierda Unida-Podemos-Equo) ha presentado una moción para que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife dedique un reconocimiento en el espacio urbano al matrimonio de artistas y críticos de arte Maud y Eduardo Westerdhal.

En concreto, la  iniciativa -presentada a petición de la Asociación Cultural Tres Orillas-  consiste en instalar dos monolitos informativos: uno dedicado a la memoria de Eduardo Westerdahl, en los alrededores del número 37 de la calle de Puerta Canseco (donde se hallaba su casa natal, en una vía ya desaparecida), y otro dedicado conjuntamente a la memoria de Maud y de  su esposo, en las inmediaciones del número 32 de la avenida de La Asunción (donde la pareja adquirió un piso en 1974), instando además al Cabildo de Tenerife a sufragar estas esculturas.

Gorrín sostiene que “pese a la enorme importancia del matrimonio Westerdahl para el desarrollo de la cultura de vanguardia en Canarias, su memoria apenas cuenta con reconocimientos en espacios públicos de Tenerife, ausencia especialmente lamentable en la capital tinerfeña, donde nació y murió Eduardo y donde Maud pasó gran parte de su vida”.

Cabe señalar que los presupuestos del Cabildo para 2021, a petición del grupo de Sí Podemos Canarias, recogen una partida de 15.000 euros para homenajes o reconocimientos de personas destacadas de la cultura.

Recuerda la concejala que Eduardo Westerdahl Oramas (Santa Cruz de Tenerife, 1902-1983) se convirtió en uno de los personajes más relevantes de la cultura canaria en el siglo XX, por su decisiva contribución al desarrollo del arte de vanguardia en las Islas. De padre sueco y madre canaria, creó en 1932 la revista mensual Gaceta de Arte, con colaboraciones de los artistas e intelectuales más destacados de su época en Canarias y en Europa.

En 1935 organizó la II Exposición Internacional Surrealista, en Santa Cruz de Tenerife, con la asistencia de figuras de primer orden mundial, como los escritores André Breton y Benjamin Péret y la pintora Jacqueline Lamba, así como obras de artistas como Hans Arp, Victor Brauner, Giorgio de Chirico, Salvador Dalí, Óscar Domínguez, Max Ernst, Valentine Hugo, René Magritte, Joan Miró, Meret Oppenheim, Pablo Picasso, Man Ray, Yves Tanguy, Marcel Duchamp, Alberto Giacometti o Dora Maar.

Tras la Guerra Civil se trasladó a Puerto de la Cruz, donde en 1952 entró a formar parte del Instituto de Estudios Hispánicos, al que donó diversas obras de arte, lo que permitió crear el Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl (MACEW), inaugurado en 1953, el segundo en España en su temática.

Precisamente esta semana, Yaiza Gorrín visitó el  MACEW, que se encuentra en la portuense Casa de la Aduana, acompañada de miembros de la directiva del museo; Ramiro Rosón, de la Asociación Cultural Tres Orillas; y David Carabllo, consejero de Sí Podemos en el Cabildo.

El legado de Maud Westerdahl

En cuanto a Maud Westerdahl (1921-1991), Gorrín subraya que fue una de las mujeres más relevantes de la cultura canaria en el siglo XX. Nacida en Limoges (Francia) con el nombre de Madeleine Bonneaud,  en 1943, en plena II Guerra Mundial, se traslada a París, donde se reúne con artistas e intelectuales surrealistas, y allí conoce al pintor  tinerfeño Óscar Domínguez, con el que trabaja la pintura de esmaltes y se casa en 1945.

En los últimos años de la década de 1940, los esmaltes de Maud se exponen en varias ciudades centroeuropeas (Olmütz, Praga y Bratislava) y entran en las colecciones permanentes de galerías de París, al mismo tiempo que diseña joyas para Christian Dior. El matrimonio se separa de forma amistosa y Óscar Domínguez le presenta a Eduardo Westerdahl en París en 1952, con quien se casaría en 1955, ya en Tenerife, y del que adoptó su apellido.

Su papel más relevante como agitadora cultural llegaría en 1973, cuando la capital tinerfeña acoge la I Exposición Internacional de Escultura en la Calle, con un conjunto de piezas de 43 escultores, de la talla de Joan Miró, Henry Moore, Pablo Gargallo, Julio González, Alexander Calder, Martín Chirino o Josep Maria Subirachs.

De este modo, Maud Westerdahl desarrolló más de tres décadas de trabajo artístico en Tenerife hasta 1987, cuatro años después de la muerte de Eduardo, cuando se trasladó a Madrid y se instaló en un piso de la calle de Modesto Lafuente. Falleció en 1991.