Ramón Trujillo presenta una moción en la que pide al Ayuntamiento chicharrero que evalúe recurrir a esta técnica constructiva que en año y medio permitiría disponer de nuevas viviendas de promoción pública

Edificios prefabricados de este tipo ya se han instalado en Barcelona para vivienda pública, y también se encuentran ejemplos en Holanda, Francia y Gran Bretaña

El grupo municipal de Unidas Podemos (Izquierda Unida, Podemos, Equo) propondrá este viernes, 26 de marzo, en el Pleno municipal que estudie la construcción de vivienda pública prefabricada para alquiler social, un tipo de construcciones en la que se aprovechan contenedores reciclados, tal cual ya se hace en algunas ciudades europeas, como Barcelona, pionera en su uso para este fin.

Así lo explicó en una rueda de prensa el portavoz de Unidas Podemos, Ramón Trujillo, acompañado de la concejala Yaiza Gorrín, quienes recordaron que Santa Cruz estuvo dos décadas sin nuevas promociones de vivienda pública y que la negociación de su grupo político con el anterior gobierno municipal (PSOE-Cs) significó que se empezara a tramitar la construcción de 300 promovidas por el Ayuntamiento.

Trujillo destaca que las viviendas hechas con contenedores marítimos reciclados tiene la ventaja de la rapidez con que se puede llevare a cabo el diseño, la fabricación de piezas y el ensamblaje, hasta acortar a un año y medio el poder disponer de estas nuevas construcciones para aliviar el problema de la alta demanda de pisos en alquiler social, pues unas 1.500 familias chicharreras las han solicitado de forma oficial en la actualidad.

El portavoz de Unidas Podemos explicó que Barcelona ha sido pionera en explorar este recurso, con viviendas  sociales de entre 30 y 60 metros cuadrados y también se han construido edificios residenciales en Keetwonen (Amstedam, Holanda) y en Le Havre (Francia), para estudiantes; en Brighton (Gran Bretaña), para alojamiento temporal de personas sinhogar, y en otras ciudades incluso como hoteles.

Además, puso de relieve que en Barcelona se comprobó que esta técnica constructiva redujo un 58% los residuos de construcción y un 32% de las emisiones de CO2, y su consumo de energía es entre 4 y 6 veces menor que el de una construcción convencional similar.

“Está claro”, sostiene el edil, “que la utilización de estructuras prefabricadas permite acelerar significativamente la puesta a disposición de la ciudadanía de más vivienda pública, aunque lógicamente cada ciudad debe evaluar el uso temporal, o indefinido, que da a estas instalaciones y las superficies que considera óptimas”.

De ahí que su moción plantee estudiar su implantación en Santa Cruz de Tenerife, para examinar además “qué costes reales conlleva, qué perfil de personas usuarias se considera apropiado”.

En cualquier caso, apostilla Trujillo, explorar esta nueva vía de generación de vivienda de protección pública “en ningún caso deberá ser en detrimento de lo que ya se ha planificado para el futuro”.